http://www.cancioneros.com/aa/19/0/canciones-de-armando-tejada-gomez
Volveré siempre a San Juan
Por las tardes de sol y alamedas,
San Juan se me vuelve tonada en la voz.
Y las diurnas acequias reparten
el grillo de mi corazón.
Yo que vuelvo de tantas ausencias,
y en cada distancia me espera un adiós.
Soy guitarra que sueña la luna
labriega de Ullún y Albardón.
Volveré, volveré
a tus tardes San Juan,
cuando junte el otoño
melescas de soles allá en el parral...
Volveré siempre
a San Juan a cantar.
Un poniente de largos sauzales
me busca la zamba para recordar,
esas viejas leyendas de piedra
y silencio que guarda el Tontal.
Altas sombras de polvo y camino
maduran el vino de mi soledad,
cuando el sol sanjuanino,
como un viejo amigo, me sale a encontrar.
San Juan se me vuelve tonada en la voz.
Y las diurnas acequias reparten
el grillo de mi corazón.
Yo que vuelvo de tantas ausencias,
y en cada distancia me espera un adiós.
Soy guitarra que sueña la luna
labriega de Ullún y Albardón.
Volveré, volveré
a tus tardes San Juan,
cuando junte el otoño
melescas de soles allá en el parral...
Volveré siempre
a San Juan a cantar.
Un poniente de largos sauzales
me busca la zamba para recordar,
esas viejas leyendas de piedra
y silencio que guarda el Tontal.
Altas sombras de polvo y camino
maduran el vino de mi soledad,
cuando el sol sanjuanino,
como un viejo amigo, me sale a encontrar.
Zamba azul
Como un limpio amanecer
Era tu pollera azul
Cielo por la zamba
Duende andaba en el aire
Enredándote a mi voz
Mientras mi guitarra
Buscaba en el alba
Coplas que cantaran
Nuestro amor.
Siempre te recordaré
Junto a tu paisaje azul
Sombra que no olvido
Silueta del río
Vestida de trigo y luz
Como se dormía
La tarde en tu pelo
Con un sueño
Inmensamente azul.
La noche te vio bailar
Azul en los ojos del rocío
Adonde iría el viento
Que tu voz quedó conmigo
Luna, copla, río, aroma,
Valle azul de zamba
Dulce región de mi soledad.
Guardo aquel pañuelo azul
Que me diste en el adiós
Te llevo la tarde
Rumbo a su misterio
Cuando agonizaba el sol
Pero te quedas
Ya quieta en el silencio
Donde duerme
El viento de mi voz.
Dicen que el olvido es cruel
Que no vuelve del adiós
Pero mi guitarra
Suena a zamba tuya
Cuando por la noche estoy
Buscándole grillos
Que canten tu nombre
En la oscura voz
Del diapasón
Era tu pollera azul
Cielo por la zamba
Duende andaba en el aire
Enredándote a mi voz
Mientras mi guitarra
Buscaba en el alba
Coplas que cantaran
Nuestro amor.
Siempre te recordaré
Junto a tu paisaje azul
Sombra que no olvido
Silueta del río
Vestida de trigo y luz
Como se dormía
La tarde en tu pelo
Con un sueño
Inmensamente azul.
La noche te vio bailar
Azul en los ojos del rocío
Adonde iría el viento
Que tu voz quedó conmigo
Luna, copla, río, aroma,
Valle azul de zamba
Dulce región de mi soledad.
Guardo aquel pañuelo azul
Que me diste en el adiós
Te llevo la tarde
Rumbo a su misterio
Cuando agonizaba el sol
Pero te quedas
Ya quieta en el silencio
Donde duerme
El viento de mi voz.
Dicen que el olvido es cruel
Que no vuelve del adiós
Pero mi guitarra
Suena a zamba tuya
Cuando por la noche estoy
Buscándole grillos
Que canten tu nombre
En la oscura voz
Del diapasón
Balada de marzo
Suele en las tardes de marzo llover
lenta y de niebla se esconde la luz
pisando el exilio de la atardecer
recuerdo un aroma de lluvia y ayer.
Lejos de marzo no suele llover.
Dónde andarán tu ternura y tu piel.
Te pienso en la lluvia y en la atardecer
perdido en la niebla comienza a doler.
Voy solo, muy solo
y por lo gris de marzo se apaga el color.
Soy lejos, muy lejos
la leve voz del viento que ronda tu canción.
lenta y de niebla se esconde la luz
pisando el exilio de la atardecer
recuerdo un aroma de lluvia y ayer.
Lejos de marzo no suele llover.
Dónde andarán tu ternura y tu piel.
Te pienso en la lluvia y en la atardecer
perdido en la niebla comienza a doler.
Voy solo, muy solo
y por lo gris de marzo se apaga el color.
Soy lejos, muy lejos
la leve voz del viento que ronda tu canción.
Canción de lejos
Me voy, amor.
Si soy motivo para el olvido
decime adiós, decímelo;
que la paloma de tu pañuelo
me diga no, me diga adiós.
Me dices no,
pero tus ojos se van conmigo
por donde voy; huellita soy
que va y que vuelve como dos veces
del río a mí, del cielo a vos.
Qué sencillo modo
tuvo el cariño entre vos y yo:
tan sólo un pañuelo adonde el cielo
se me olvidó, se te olvidó.
Humito azul
que sube y sube desde la leña
quemándose, quemándome
como la luna que con tu ausencia
me sale a ver: quemándome.
Ausente soy,
como paloma herida en un ala
penando estoy. Me suelen ver
a medio vuelo de tu pañuelo
buscándote, buscándome...
Si soy motivo para el olvido
decime adiós, decímelo;
que la paloma de tu pañuelo
me diga no, me diga adiós.
Me dices no,
pero tus ojos se van conmigo
por donde voy; huellita soy
que va y que vuelve como dos veces
del río a mí, del cielo a vos.
Qué sencillo modo
tuvo el cariño entre vos y yo:
tan sólo un pañuelo adonde el cielo
se me olvidó, se te olvidó.
Humito azul
que sube y sube desde la leña
quemándose, quemándome
como la luna que con tu ausencia
me sale a ver: quemándome.
Ausente soy,
como paloma herida en un ala
penando estoy. Me suelen ver
a medio vuelo de tu pañuelo
buscándote, buscándome...
Zamba del laurel
Si lo verde tuviera otro nombre
Debería llamarse rocío
Si pudiera volver desde el agua al laurel
Volvería a la infancia del río.
En lo verde laurel de tus ojos
El misterio del bosque se asoma
Y la vida otra vez vuelve flor de tu piel
Bajo un sol de muchacha y aroma.
Déjame en lo verde
Celebrar el día
Porque por lo verde
Regreso a la vida:
Yo muero para volver
Juntando rocío en la flor del laurel
Si lo verde supiera tu nombre
La ternura no me olvidaría
Porque viene de vos puro y simple el verdor
Como el simple verdor de la vida.
Se me ha vuelto cogollo el silencio
De esperarte a la orilla del río
Y me gusta saber que un aroma a laurel
Te llenó de rocío el olvido
Debería llamarse rocío
Si pudiera volver desde el agua al laurel
Volvería a la infancia del río.
En lo verde laurel de tus ojos
El misterio del bosque se asoma
Y la vida otra vez vuelve flor de tu piel
Bajo un sol de muchacha y aroma.
Déjame en lo verde
Celebrar el día
Porque por lo verde
Regreso a la vida:
Yo muero para volver
Juntando rocío en la flor del laurel
Si lo verde supiera tu nombre
La ternura no me olvidaría
Porque viene de vos puro y simple el verdor
Como el simple verdor de la vida.
Se me ha vuelto cogollo el silencio
De esperarte a la orilla del río
Y me gusta saber que un aroma a laurel
Te llenó de rocío el olvido
Resurrección de la alegría
Ya no me acuerdo del olvido
ni de la ausencia lastimando,
sólo recuerdo tu silueta,
dulce habitante del paisaje.
Resurrección del cielo tuyo
entre mis manos y la tarde.
Ya no me acuerdo del olvido,
ando de sol con tu milagro.
Desde el amor todo regresa
como los pájaros y el alba,
resurrección, digo su nombre
y lleno el aire de campanas.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.
Amor que vuelve,
amor que espera,
amor que grita,
amor que nace
amor que crece.
Resurrección de la alegría,
estoy de fiesta con mi sangre.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.
ni de la ausencia lastimando,
sólo recuerdo tu silueta,
dulce habitante del paisaje.
Resurrección del cielo tuyo
entre mis manos y la tarde.
Ya no me acuerdo del olvido,
ando de sol con tu milagro.
Desde el amor todo regresa
como los pájaros y el alba,
resurrección, digo su nombre
y lleno el aire de campanas.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.
Amor que vuelve,
amor que espera,
amor que grita,
amor que nace
amor que crece.
Resurrección de la alegría,
estoy de fiesta con mi sangre.
Porque el que nace a la ternura
vence a la muerte cotidiana,
abre las puertas de la vida
y lleva un niño en la mirada.
Zamba del que anda solo
A lo lejos sube la polvareda
ademán del aire sobre la tierra,
seña del horizonte que me hace el monte y el arenal
donde empieza el camino y este destino de andar y andar.
Si no me recuerdan cuando yo vuelva
les dejo esta zamba contra el olvido
porque la ausencia mata y el solo muere de soledad,
para que no se olviden, me llevo el vicio de no olvidar.
El que anda solo ve en el humo una paloma,
un sueño allá, donde no se puede llegar;
yo lo voy a buscar por cielo, tierra y mar,
entre paloma y humo y aunque parezca polvaderal.
Porque yo te busco tiene el camino
no sólo distancia sino sentido
y aunque me cueste hallarte voy a morirme de caminar;
sé que me andás buscando porque te he visto la soledad.
Detrás de una noche de larga luna
me madruga el cielo de tu ternura
y cuando raya el día tus ojos salen a madrugar
y en todos los caminos la ausencia es sólo polvaderal.
ademán del aire sobre la tierra,
seña del horizonte que me hace el monte y el arenal
donde empieza el camino y este destino de andar y andar.
Si no me recuerdan cuando yo vuelva
les dejo esta zamba contra el olvido
porque la ausencia mata y el solo muere de soledad,
para que no se olviden, me llevo el vicio de no olvidar.
El que anda solo ve en el humo una paloma,
un sueño allá, donde no se puede llegar;
yo lo voy a buscar por cielo, tierra y mar,
entre paloma y humo y aunque parezca polvaderal.
Porque yo te busco tiene el camino
no sólo distancia sino sentido
y aunque me cueste hallarte voy a morirme de caminar;
sé que me andás buscando porque te he visto la soledad.
Detrás de una noche de larga luna
me madruga el cielo de tu ternura
y cuando raya el día tus ojos salen a madrugar
y en todos los caminos la ausencia es sólo polvaderal.
Canción de las simples cosas
Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas.
Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.
Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas.
Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.
Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
Coplera del viento
Ando cantándole al viento
y no solo por cantar
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.
Yo soy sangre en movimiento
y él es paisaje que va, va, va.
Me gusta andar en el viento
y es porque me gusta andar,
empujado por los vientos
y empujando a los demás.
Tuve un amigo aquí cerca,
corazón de palomar.
Le vieron viento en los ojos,
no lo dejaron pasar.
Ellos no saben que al viento
nadie lo puede atajar, va, va.
Si la piedra es viento quieto
que ha olvidado en la arena
los muros son sólo viento
que el viento se llevará.
Ando cantándole al viento
y no solo por cantar,
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.
y no solo por cantar
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.
Yo soy sangre en movimiento
y él es paisaje que va, va, va.
Me gusta andar en el viento
y es porque me gusta andar,
empujado por los vientos
y empujando a los demás.
Tuve un amigo aquí cerca,
corazón de palomar.
Le vieron viento en los ojos,
no lo dejaron pasar.
Ellos no saben que al viento
nadie lo puede atajar, va, va.
Si la piedra es viento quieto
que ha olvidado en la arena
los muros son sólo viento
que el viento se llevará.
Ando cantándole al viento
y no solo por cantar,
del mismo modo que el viento
no anda por andar nomás.
Canción para un niño en la calle
A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle...
¡Hay un niño en la calle!
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.
No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
Golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón, apenas, una mala palabra.
Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
Mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
Porque nadie protege esa vida que crece
Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.
Hay un niño en la calle...
¡Hay un niño en la calle!
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.
No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
Golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón, apenas, una mala palabra.
Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
Mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
Porque nadie protege esa vida que crece
Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.
El mundo prometido a Juanito Laguna
El cielo de zinc de Buenos Aires
agrisa las villas de cartón.
Juanito Laguna es la niñez
de ese color, de ese color, de ese color.
Arrorró mi sol. Todos los niños
traen bajo el brazo un sueño-pan,
mundo prometido a su candor,
que su candor de niño y Juan
no entenderá.
No se me vaya a dormir,
Juanito del sueño-pan,
que al sueño del niño pobre
lo vela la soledad.
Arrorró, que no hay harina
y si te duermes, vendrá
el diablo de la laguna
a morder, a quemar
la asombrada ternura del pan.
Todo niño es Juan. Todos los niños
juegan con Juanito a despertar.
Rondan en sus rondas y después
despiertan Juan, despiertan Juan, despiertan Juan.
Arrorró, mi Juan de todas partes,
porque tu niñez despertará
con un pueblo Juan
de colmena y palomar.
Arrorró, mi pobre Juan, por tu pan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
Juan, yo he sido niño y tú, Juan
y con tu niño y mi pan
cantará el sueño de Juan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
agrisa las villas de cartón.
Juanito Laguna es la niñez
de ese color, de ese color, de ese color.
Arrorró mi sol. Todos los niños
traen bajo el brazo un sueño-pan,
mundo prometido a su candor,
que su candor de niño y Juan
no entenderá.
No se me vaya a dormir,
Juanito del sueño-pan,
que al sueño del niño pobre
lo vela la soledad.
Arrorró, que no hay harina
y si te duermes, vendrá
el diablo de la laguna
a morder, a quemar
la asombrada ternura del pan.
Todo niño es Juan. Todos los niños
juegan con Juanito a despertar.
Rondan en sus rondas y después
despiertan Juan, despiertan Juan, despiertan Juan.
Arrorró, mi Juan de todas partes,
porque tu niñez despertará
con un pueblo Juan
de colmena y palomar.
Arrorró, mi pobre Juan, por tu pan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
Juan, yo he sido niño y tú, Juan
y con tu niño y mi pan
cantará el sueño de Juan.
Vas de amanecer y vendrás
de las entrañas de Juan
horneando el pan de la paz.
Fuego en Anymaná
Dicen que yo, de solo estar
Fui apagándome
Como la luz lenta y azul
De un atardecer.
Piensan que estoy secando el sol
De la soledad
Que por estar en mi raíz
Ya no crezco más.
Es que yo soy, ese que soy,
El mismo nomás,
Hombre que va buscándose
En la eternidad.
Si es por saber de donde soy,
Soy de Anymaná.
Sepan los que no han sabido
Que no estoy de solo estar,
Que estoy parado en el grito
Bagualero del pujay.
Ayer nomás ardió el pueblo
Por la tierra y por el pan,
Y la fogata en el valle
No estaba por solo estar.
Si yo me voy, conmigo irá
Todo lo que soy.
Lejos de mí, lejos de aquí,
Yo no seré yo.
Déjenme estar, de solo estar,
Viendo el sol volver.
Yo quiero ver en mi país
El amanecer.
Soy pa' durar, como el maíz,
Simple y cereal.
Soy pa' durar, porque yo sé
Pasar y pisar.
Si es por saber de donde soy
Soy de Anymaná.
Fui apagándome
Como la luz lenta y azul
De un atardecer.
Piensan que estoy secando el sol
De la soledad
Que por estar en mi raíz
Ya no crezco más.
Es que yo soy, ese que soy,
El mismo nomás,
Hombre que va buscándose
En la eternidad.
Si es por saber de donde soy,
Soy de Anymaná.
Sepan los que no han sabido
Que no estoy de solo estar,
Que estoy parado en el grito
Bagualero del pujay.
Ayer nomás ardió el pueblo
Por la tierra y por el pan,
Y la fogata en el valle
No estaba por solo estar.
Si yo me voy, conmigo irá
Todo lo que soy.
Lejos de mí, lejos de aquí,
Yo no seré yo.
Déjenme estar, de solo estar,
Viendo el sol volver.
Yo quiero ver en mi país
El amanecer.
Soy pa' durar, como el maíz,
Simple y cereal.
Soy pa' durar, porque yo sé
Pasar y pisar.
Si es por saber de donde soy
Soy de Anymaná.
Hombre en el tiempo
Delante hay un camino, por él me voy
con la sombra adelante y atrás el sol;
ando pisando el rastro del infinito,
polvo que pisa el polvo, la tierra soy.
Hombre de todas partes, el hombre soy,
memoria americana de la canción.
Y vaya donde vaya soy tierra que anda
con la raíz afuera del corazón.
Anduve con la sangre todos los siglos,
hay sangre mía en toda la eternidad.
Soy el tiempo que vuelve en cada niño
y, desde la ternura, vuelve a cantar.
Digo que me negaron el pan y el agua,
digo que sé un misterio de luna y sal.
Me conocen los ríos porque en el barro
he sido un alfarero de libertad.
Cuando la vida vuelva, vendrá conmigo
un tumulto de pueblo continental.
Espérame en la fuerza de lo que crece
de la tierra hacia el aire, del aire al pan.
con la sombra adelante y atrás el sol;
ando pisando el rastro del infinito,
polvo que pisa el polvo, la tierra soy.
Hombre de todas partes, el hombre soy,
memoria americana de la canción.
Y vaya donde vaya soy tierra que anda
con la raíz afuera del corazón.
Anduve con la sangre todos los siglos,
hay sangre mía en toda la eternidad.
Soy el tiempo que vuelve en cada niño
y, desde la ternura, vuelve a cantar.
Digo que me negaron el pan y el agua,
digo que sé un misterio de luna y sal.
Me conocen los ríos porque en el barro
he sido un alfarero de libertad.
Cuando la vida vuelva, vendrá conmigo
un tumulto de pueblo continental.
Espérame en la fuerza de lo que crece
de la tierra hacia el aire, del aire al pan.
Zamba de los humildes (o La de los humildes)
Zambita para que canten
los humildes de mis pagos,
si hay que esperar la esperanza
más vale esperar cantando.
Nacida de los boliches
donde el grito alza su llama,
su canción de largas lunas
sabe la siembra y el agua.
Como un canto de la tierra
hay que cantar esta zamba,
hermana de los humildes
sembradores de esperanza,
alzada raíz de sangre
del fondo de la guitarra.
Mi pueblo la canta siempre
como si fuera una ausencia
la cara hundida en el pecho
hasta mirarse la pena.
Un corazón de camino
desde su canto regresa
a despertar el destino
que el pueblo en su pecho lleva.
los humildes de mis pagos,
si hay que esperar la esperanza
más vale esperar cantando.
Nacida de los boliches
donde el grito alza su llama,
su canción de largas lunas
sabe la siembra y el agua.
Como un canto de la tierra
hay que cantar esta zamba,
hermana de los humildes
sembradores de esperanza,
alzada raíz de sangre
del fondo de la guitarra.
Mi pueblo la canta siempre
como si fuera una ausencia
la cara hundida en el pecho
hasta mirarse la pena.
Un corazón de camino
desde su canto regresa
a despertar el destino
que el pueblo en su pecho lleva.
La zafrera
El sol despierta en la zafra
la escarcha del cañaveral,
y en el dulce rocío del agua
baja el viento a cantar,
cuando el brazo zafrero
derriba el oscuro sabor del jornal.
El día enciende en la caña
lo verde de mi Tucumán,
y en el aire de un silbo andariego
la mañana se va
a jugar con el chango
que dejé esperando allá en Famaillá.
Cuando la luna zafrera
se queme en las carpas de tanto soñar,
subirá por la sangre de un grito
su tambor a golpear,
pa' que se haga esperanza
el amargo almíbar del cañaveral.
La luz metal del machete
cantando por los tallos va,
y en el sordo crujido del carro
agoniza un zorzal,
cuando suelta el camino
su lengua sedienta por el arenal.
La tarde oscura de azúcar
se apaga ya en el naranjal,
y en la sombra frutal del aroma
sueña mi Tucumán
porque adentro e'su noche,
mi zafra de zamba me pongo a cantar.
la escarcha del cañaveral,
y en el dulce rocío del agua
baja el viento a cantar,
cuando el brazo zafrero
derriba el oscuro sabor del jornal.
El día enciende en la caña
lo verde de mi Tucumán,
y en el aire de un silbo andariego
la mañana se va
a jugar con el chango
que dejé esperando allá en Famaillá.
Cuando la luna zafrera
se queme en las carpas de tanto soñar,
subirá por la sangre de un grito
su tambor a golpear,
pa' que se haga esperanza
el amargo almíbar del cañaveral.
La luz metal del machete
cantando por los tallos va,
y en el sordo crujido del carro
agoniza un zorzal,
cuando suelta el camino
su lengua sedienta por el arenal.
La tarde oscura de azúcar
se apaga ya en el naranjal,
y en la sombra frutal del aroma
sueña mi Tucumán
porque adentro e'su noche,
mi zafra de zamba me pongo a cantar.
La zamba del riego
Por el Guaymallén
el duende del agua va
llevando una flor
de greda y dulzor
que despertará en el riego
la voz vegetal
del huarpe que está
dormido en su paz mineral.
Se va tu caudal
por el valle labrador
y al amanecer
se oye, padecer
la pena del surco ajeno
verano y rigor
va de sol a sol
la sombra del vendimiador.
Dorada zamba del riego,
el agua te cantará
cuando ande en la voz
del vino cantor
la vendimia de mi pueblo
y suba un rumor
de acequia y canción
por el rumbo agrario del sol.
Solar regador
tonada del totoral
la luna rural
te ha visto regar
el sueño de mis abuelos
y luego entonar
con el regador
el vino sufrido del peón.
Canal fundador
algún día bajarás
trayendo en tu voz
de menta y cedrón,
tonadas de vino nuevo
y entonces te irás
conmigo a cantar
cogollos de amor y de paz.
el duende del agua va
llevando una flor
de greda y dulzor
que despertará en el riego
la voz vegetal
del huarpe que está
dormido en su paz mineral.
Se va tu caudal
por el valle labrador
y al amanecer
se oye, padecer
la pena del surco ajeno
verano y rigor
va de sol a sol
la sombra del vendimiador.
Dorada zamba del riego,
el agua te cantará
cuando ande en la voz
del vino cantor
la vendimia de mi pueblo
y suba un rumor
de acequia y canción
por el rumbo agrario del sol.
Solar regador
tonada del totoral
la luna rural
te ha visto regar
el sueño de mis abuelos
y luego entonar
con el regador
el vino sufrido del peón.
Canal fundador
algún día bajarás
trayendo en tu voz
de menta y cedrón,
tonadas de vino nuevo
y entonces te irás
conmigo a cantar
cogollos de amor y de paz.
Los hombres del río
Bajo un sol de madera se yergue el día
ciñendo la cintura del Paraná;
por dentro del verano, mañana arriba
van los hombres del río sobre el caudal.
Un rumor palpitante de hombre y semilla
hunde en la verde entraña del litoral;
el río suelta barca y en las orillas
madura una incesante labor frutal.
Andar, andar, andar
Sueño y sol, sangre y sol,
parten los hombres del río, sudor y jornal.
Andar, andar, andar
Sangre y sol, sueño y sol,
con la bandera del grito, sudor y jornal.
Andar, andar, andar.
ciñendo la cintura del Paraná;
por dentro del verano, mañana arriba
van los hombres del río sobre el caudal.
Un rumor palpitante de hombre y semilla
hunde en la verde entraña del litoral;
el río suelta barca y en las orillas
madura una incesante labor frutal.
Andar, andar, andar
Sueño y sol, sangre y sol,
parten los hombres del río, sudor y jornal.
Andar, andar, andar
Sangre y sol, sueño y sol,
con la bandera del grito, sudor y jornal.
Andar, andar, andar.
La gran guerra
Al parecer Abel
no quiso ser guerrero,
Caín, según se sabe,
lo desnucó por eso.
Así empezó, así empezó
la discusión del diablo y Dios.
Se dice que se odiaban
con cierto fundamento:
al parecer, no amaban
los dos el mismo juego.
Ganó Caín y tuvo
muy larga descendencia:
una enorme familia
de gánsteres y banqueros. *
En los ratos de ocio
jugaban a matarse.
Jugaban a matarse,
pero ya no era un juego.
Así empezó el Bien y el Mal.
Caín se fue a la guerra y volvió general.
Y Abel, ¿qué fue de Abel?
Abel bajo la tierra
lo mira progresar.
* En el texto original: “de yanquis y banqueros”.
no quiso ser guerrero,
Caín, según se sabe,
lo desnucó por eso.
Así empezó, así empezó
la discusión del diablo y Dios.
Se dice que se odiaban
con cierto fundamento:
al parecer, no amaban
los dos el mismo juego.
Ganó Caín y tuvo
muy larga descendencia:
una enorme familia
de gánsteres y banqueros. *
En los ratos de ocio
jugaban a matarse.
Jugaban a matarse,
pero ya no era un juego.
Así empezó el Bien y el Mal.
Caín se fue a la guerra y volvió general.
Y Abel, ¿qué fue de Abel?
Abel bajo la tierra
lo mira progresar.
* En el texto original: “de yanquis y banqueros”.
Triunfo agrario
Éste es un triunfo, madre, pero sin triunfo,
nos duele hasta los huesos el latifundio.
Ésta es la tierra, padre, que vos pisabas,
todavía mi canto no la rescata.
Y cuándo será el día, pregunto cuándo
que por la tierra estéril vengan sembrando
todos los campesinos desalojados.
¡Hay que dar vuelta el viento como la taba,*
el que no cambia todo, no cambia nada!
Éste es un triunfo, madre, del nuevo tiempo,
de estar bajo la tierra, rompió el silencio.
Éste es un triunfo, padre, de la alegría
de tu sueño en semillas sube la vida.
Sube la vida arriba, hasta la espiga,
que si la tierra es hembra, la tierra es mía,**
adonde nace el alba, yo siembro el día.
* Alfredo Zitarrosa dice “Hay que dar vuelta el tiempo como la taba”.
** Mercedes Sosa dice “que si la tierra es fértil”.
nos duele hasta los huesos el latifundio.
Ésta es la tierra, padre, que vos pisabas,
todavía mi canto no la rescata.
Y cuándo será el día, pregunto cuándo
que por la tierra estéril vengan sembrando
todos los campesinos desalojados.
¡Hay que dar vuelta el viento como la taba,*
el que no cambia todo, no cambia nada!
Éste es un triunfo, madre, del nuevo tiempo,
de estar bajo la tierra, rompió el silencio.
Éste es un triunfo, padre, de la alegría
de tu sueño en semillas sube la vida.
Sube la vida arriba, hasta la espiga,
que si la tierra es hembra, la tierra es mía,**
adonde nace el alba, yo siembro el día.
* Alfredo Zitarrosa dice “Hay que dar vuelta el tiempo como la taba”.
** Mercedes Sosa dice “que si la tierra es fértil”.
Tropero padre
Padre tropero,
vuelvo buscando
la huella de tu huella
bajo los soles del año,
detrás de qué galope
tu sombra se fue apagando...
La misma tierra
que canto y ando
te vio fundar caminos
hacia los vientos de Arauco,
tropero de mi sangre,
padre de greda y quebracho.
Ya volviste a la tierra
desde donde venías,
galopando el silencio,
a templarme la voz.
Y hoy regresas conmigo,
vuelves cantando...
Tantos caminos,
tropero padre,
encendieron mis ojos
de lejanía y distancia,
hechura de tus sueños,
apenas soy pueblo que anda...
Rumbo en tu nombre,
Lucas Tejada,
tu tropa abrió el camino
pa' que pasara la patria,
galope en las leyendas
te contarán las guitarras.
vuelvo buscando
la huella de tu huella
bajo los soles del año,
detrás de qué galope
tu sombra se fue apagando...
La misma tierra
que canto y ando
te vio fundar caminos
hacia los vientos de Arauco,
tropero de mi sangre,
padre de greda y quebracho.
Ya volviste a la tierra
desde donde venías,
galopando el silencio,
a templarme la voz.
Y hoy regresas conmigo,
vuelves cantando...
Tantos caminos,
tropero padre,
encendieron mis ojos
de lejanía y distancia,
hechura de tus sueños,
apenas soy pueblo que anda...
Rumbo en tu nombre,
Lucas Tejada,
tu tropa abrió el camino
pa' que pasara la patria,
galope en las leyendas
te contarán las guitarras.
Canción del centauro
Por la noche del sur va el centauro
horizonte a galope tendido
fundador del país de mi sangre
y el origen caliente del grito.
Yo lo siento pasar por mi sombra
cuando habito en el viento legüero
y se vuelve raíz de mi canto
su memoria de greda y silencio.
Cuando salgo a buscar horizonte
para un sueño de patria y de trigo
por la noche del sur va el centauro
galopando en el tiempo conmigo.
Y esta sangre que llevo olvidará
que habita un centauro dormido
caería la muerte en mi sombra
y después crecería el olvido.
Padre nuestro, señor de la luna,
andariego de tanta distancia
en lo azul de la luz amanece
bajo el cielo de la madrugada.
horizonte a galope tendido
fundador del país de mi sangre
y el origen caliente del grito.
Yo lo siento pasar por mi sombra
cuando habito en el viento legüero
y se vuelve raíz de mi canto
su memoria de greda y silencio.
Cuando salgo a buscar horizonte
para un sueño de patria y de trigo
por la noche del sur va el centauro
galopando en el tiempo conmigo.
Y esta sangre que llevo olvidará
que habita un centauro dormido
caería la muerte en mi sombra
y después crecería el olvido.
Padre nuestro, señor de la luna,
andariego de tanta distancia
en lo azul de la luz amanece
bajo el cielo de la madrugada.
Nosotros nos quedamos
Nosotros nos quedamos
y es cierto
que el miedo nos pisaba
los talones muy de a ratos.
Tanta bronca pasamos
y en silencio alentábamos
conspiración
de los rincones.
Pero fue inútil
los chicos traían su rocío
con preguntas.
Toda la furia de punta
de pronto, sin querer
compartimos.
Nosotros nos quedamos
sin caminos, sin barbas,
sin amigos.
Y los prisioneros
buscando a los que pisan
otro país
o en el cielo.
No somos héroes
porque quedamos
ni hay héroes
que regresan de otro lado
solo hombres
y mujeres
que han padecido
la patria afuera
por ese asunto
de las verdes cosas
por fundar la primavera.
Nosotros aquí aguantamos
para que alguien
pudiera abrir la puerta
y encontrar una mano
cuando el dolor volviera
de la ausencia.
y es cierto
que el miedo nos pisaba
los talones muy de a ratos.
Tanta bronca pasamos
y en silencio alentábamos
conspiración
de los rincones.
Pero fue inútil
los chicos traían su rocío
con preguntas.
Toda la furia de punta
de pronto, sin querer
compartimos.
Nosotros nos quedamos
sin caminos, sin barbas,
sin amigos.
Y los prisioneros
buscando a los que pisan
otro país
o en el cielo.
No somos héroes
porque quedamos
ni hay héroes
que regresan de otro lado
solo hombres
y mujeres
que han padecido
la patria afuera
por ese asunto
de las verdes cosas
por fundar la primavera.
Nosotros aquí aguantamos
para que alguien
pudiera abrir la puerta
y encontrar una mano
cuando el dolor volviera
de la ausencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario